Por el camino de una mar tranquila,
¡cuántas veredas hacia ti!
Por el desierto de una noche obscura,
¡cuántas estrellas donde ir!
Por la eterna influencia de los tiempos,
¡cuántos instantes para partir!
En el mar nuestro de cada primavera,
en el desierto de la noche inmensa,
en el tiempo que al albur nos lleva,
¿cuál el camino bajo el cielo?,
¿cuál es la estrella o el lucero?,
para partir, ¿cuál el momento?
Por el camino de una mar tranquila,
¡cuántas veredas hacia ti!

Sender, R.J., (1935).